Velocidad del mercado y el caos post pandemia

Durante años las empresas crecieron en un entorno donde la estabilidad permitía que el conocimiento viviera en las personas; la coordinación ocurría cara a cara, las decisiones se tomaban cerca del equipo y los procesos no necesitaban estar completamente visibles para funcionar, esto sucedía así, no era un error, era el contexto.

Con la pandemia apareció una situación que se volvió evidente: el trabajo se descentralizó, la comunicación se fragmentó y el conocimiento comenzó a vivir en múltiples lugares al mismo tiempo, en las casas, en los dispositivos, en chats, correos y videollamadas; había que seguir operando y las empresas fueron perdiendo poco a poco el centro.

Este fenómeno no es solo percepción; distintos análisis sobre la región han señalado que la digitalización está avanzando más rápido que la capacidad de las organizaciones para rediseñar sus procesos y su forma de trabajar, lo que comienza a generar brechas de coordinación, visibilidad y productividad.

Hoy vender ocurre por videollamada, aprobar por mensaje y coordinar por múltiples canales; la venta presencial se ha ido retomando, pero coordinar cuesta más porque hay más trabajo y también más dispersión, el negocio avanza, pero si no existe una forma de capturar acuerdos y decisiones, la digitalización no ocurre realmente, solo multiplica la conversación y a veces genera caos.

Al mismo tiempo cambió la forma de comprar y aprender, el tiempo de atención se redujo, la visibilidad digital se volvió crítica y la competencia es inmediata.

La empresa ya no compite solo por precio o producto, compite por claridad; en este entorno gana quien logra convertir experiencia en proceso visible y no necesariamente la empresa más grande, sino la que logra que su conocimiento permanezca.

La pandemia obligó a digitalizar herramientas sin comprender cómo digitalizar el trabajo de la organización, por eso muchas iniciativas perdieron sentido, la transformación digital se volvió discurso y en muchos casos se diluyó.

En la práctica, y esto es algo que he observado durante años en consultoría, los colaboradores quedaron entre tecnología aplicada y cambios en la forma de vender y comprar, sin procesos claros, lo que comenzó a generar descoordinación humana y una fragilidad creciente en la memoria de la organización; muchas empresas están operando exactamente así.

Esta idea no es solo organizacional; análisis sobre innovación en la región, como los del BID, señalan que el crecimiento sostenido depende de que el conocimiento deje de ser episódico y se vuelva sistemático y acumulativo. Lo mismo ocurre dentro de las empresas.

Del Caos operativo a la claridad Organizacional

El problema no es digital, es de memoria

Este esquema muestra el punto de quiebre que muchas organizaciones están viviendo: el trabajo ocurre, las decisiones se toman y el negocio avanza, pero el contexto no permanece.

Cuando la experiencia no se convierte en proceso visible, la coordinación depende de las personas y no de la organización, y ahí comienza el caos silencioso.

Investigaciones del MIT Sloan Management Review han descrito este mismo fenómeno desde el trabajo híbrido: más velocidad, pero también mayor complejidad de coordinación y menor visibilidad sobre cómo ocurre realmente el trabajo.

Los equipos siguen comprometidos, las decisiones ocurren y el trabajo avanza, pero no siempre existe un lugar donde el contexto permanezca, por lo que nuevamente se diluye.

Entonces las pymes comienzan a olvidar cómo trabajan, aparece el desorden operativo, aumenta el gasto, se pierde eficacia y disminuye la productividad; cuando una organización no puede explicar cómo trabaja, deja de poder mejorar.

Esto es el caos silencioso post pandemia, un fenómeno que muchas organizaciones ya están viviendo, aunque todavía no siempre logran nombrarlo.

Fuentes

BID — Sin ciencia de excelencia, no hay innovación de impacto (2026)
https://www.iadb.org/es/blog/ciencia-tecnologia-e-innovacion/sin-ciencia-de-excelencia-no-hay-innovacion-de-impacto

MIT Sloan Management Review — What the Return-to-Office Debate Misses: Employees Are Customers
https://sloanreview.mit.edu/article/what-the-return-to-office-debate-misses-employees-are-customers/

Siguiente
Siguiente

Digitalización de las Pymes en México: paso previo para que la IA funcione.